


Me embarco en el intento de crear un blog sobre literatura, viajes, cine...,y, en definitiva, sobre todo lo que vaya surgiendo. Espero que llegue a buen puerto y no quede a la deriva... Gracias por visitarme.




¿Qué os parece? ¿No os transmite tranquilidad, sosiego? Fijaos en su postura, el color del vestido... ¿He dicho alguna vez que últimamente adoro el color anaranjado?
Debo reconocer que fue uno de los grandes descubrimientos del viaje, sobre todo porque nuestra intención al ir al palacio era ver "El beso" de G. Klimt. A mí la verdad es que este cuadro, pese a ser tan famoso, no me atrae mucho, aunque reconozco su originalidad.





Así que entre eso y los "apfelstrudel" de los cafés (unos cafés de principios del siglo XX preciosos, por cierto), me he encontrado con algún que otro kilo de más... Snif!!! Aunque supongo que no soy la única, porque... ¿por qué hay una báscula en cada paseo principal de Viena?
Y por último, una foto del faro que nos compramos como recuerdo (no pudimos resistirnos). Así ya tenemos termómetro en casa! La pena es no podernos haber traido también las caipirinhas que nos tomábamos por las noches en el hotel por solo 2'50 euros!
Terminamos el viaje de un modo un tanto triste, pues desde la carretera vimos cómo ardían los campos de Viseu (incluso llegamos a ver las llamas) Una verdadera lástima!
Título: La evolución de Calpurnia Tate 
También fuimos a ver los pueblos de los alrededores, como Candelario. ¡Qué bonito es! Todas las calles están en cuesta y empedradas (no me puedo ni imaginar vivir allí, y menos con el frío que debe de hacer en invierno) y casi todas tienen un pequeño canal por el que baja el agua de la sierra. El resultado es que en todo el pueblo se escucha el sonido del agua corriendo calle abajo. Es bastante relajante. También me llamaron la atención las cabinas de teléfono hechas en madera en esta época de móviles donde cada vez es más difícil encontrar una.

No puedo negar que me produce cierto desasosiego; más bien tristeza. El hastío en su postura, la mirada hacia el suelo, como si ya no les estuviese permitido tener aspiraciones y mirar hacia arriba o simplemente hacia adelante... Es la derrota y tal vez sea eso lo que más me entristezca de todo.
¿Por qué negarse a seguir viviendo? ¿Por qué no gastar las últimas fuerzas en aquellos deseos aún no alcanzados? Mientras haya vida, siempre hay tiempo de cumplirlos.

