"Hay colores, voces e instantes que son como una avanzadilla en nuestra memoria balbuciente; esas imágenes son espeleólogos capaces de cavar en la roca intacta de la infancia."
Tras leer el año pasado "La delicadeza", del mismo autor, decidí leer su nueva novela, a ver qué me deparaba. Esta vez el protagonista es un joven que reflexiona sobre algunos aspectos de su vida, en concreto los que transcurren junto a su abuela. Su abuelo acaba de morir y en esas circunstancias siente la necesidad de pasar más tiempo con ella. De esta forma va reconstruyendo unos años de su vida, desde que su abuela queda viuda hasta que alcanza la madurez pasando por la llegada del amor. El ejercicio del recuerdo, en definitiva, tal y como el título de la obra indica.
Reconozco que siempre me ha llamado la atención la forma que tenemos de recordar, de guardar momentos de nuestra vida que surgen de pronto, sin avisar, y que nos llevan a otras épocas, con personas que tal vez ya no están con nosotros. Esos recuerdos que no están enteros, de los que sólo somos capaces de evocar retazos, seleccionados, tal vez, al azar. Pueden ser dolorosos, pero ¿qué haríamos sin ellos?
El libro me ha gustado, quizás no tanto como el primero pero sigue conservando esa manera de contar las cosas tan sencilla y enternecedora.
" A veces me pongo a mirar las fotos de clase en las que salimos todos sentaditos, tan llenos de futuro, y esas imágenes no tienen sabor ni olor. Son frías, pues no recuerdo nada. ¿Qué ha sido de todos esos niños? ¿Dónde están ahora, en este momento en que yo pienso en ellos? Con los medios que hay hoy en día podría dar con ellos fácilmente. Y eso arruinaría en cierto modo la belleza del afán por recomponer un recuerdo."


