Mostrando entradas con la etiqueta Jose Luis Sampedro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jose Luis Sampedro. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de diciembre de 2014

Congreso en Estocolmo, Jose Luis Sampedro

"La ciudad era todavía más exquisita bajo la lluvia mansa. Todo el colorido diverso de las fachadas adquiría delicados tonos de pastel y los tejados de verde cardenillo relucían concentrando suavemente la luz. El cielo estaba gris, y grises eran también las láminas de agua de los canales del lago, opacas y como un dulce bruñido. Y las chimeneas de embarcaciones y de fábricas esfumaban ligeramente toda aquella matizada sinfonía." 
No sé si he dicho alguna vez por aquí que uno de los lugares que más me gustaría visitar es Estocolmo. No preguntéis por qué: es una de esas cosas sin razón. Por eso, ante este título, no pude resistirme.  
En él conocemos al matemático Miguel Espejo, que viaja hasta Estocolmo para asistir a un congreso de ciencias. Sin embargo, lo menos importante es esa reunión de expertos.
Una reflexión sobre la vida, la amistad o el amor, encarnados en los pensamientos de un hombre que intenta afrontar su madurez, que se siente mayor (como nos demuestra simbólicamente el viejo reno al que observa a su llegada a la ciudad sueca) y que, sin embargo, conoce a una mujer mucho más joven que él que le hace replantearse todo.
"Hay que vivir la muerte. Hay que vivirlo todo"  
No voy a mentir: me ha costado tiempo leerlo. Se fueron cruzando lecturas por el camino, lo tuve semanas abandonado y, seamos claros, la historia no terminó de engancharme. Creo que se ha debido, sobre todo, a la lentitud con la que transcurre todo. Me quedo, no obstante, con muchas de sus reflexiones y con esas descripciones de Suecia que me han llevado, al menos momentáneamente, a uno de mis lugares soñados.
"Entretanto, el tren seguía con su carga de ilusiones, amarguras o simplemente rutina o sueño en cada viajero".
-----------
Reto Sumando 2014: 19 caracteres (825/2014)
Reto 25 españoles: 23º

jueves, 7 de abril de 2011

La sonrisa etrusca



Leí la novela de Jose Luis Sampedro hace mil años, cuando aún existía el B.U.P... En 3º, para más señas, en la asignatura de Filosofía... Por eso, cuando vi que habían hecho una adaptación teatral y que además el protagonista era Héctor Alterio, le dije a mi chico: ¡nos vamos al teatro!

Y me gustó; me gustó mucho.

La historia, que ya de por sí es bonita, se torna aún más cuando Héctor Alterio la cuenta con esa voz tan característica. El argumento es la siguiente: un anciano del sur de Italia se ve obligado a irse a vivir con su hijo, que vive en Milán. Una grave enfermedad está acabando con su vida y, cuando cree que lo único que le queda es esperar a ver morir a su eterno enemigo (un fascista contra el que luchó en la guerra), descubre que hay algo más que lo une a la vida: su nieto, Brunetino. Es una historia llena de lirismo, de ternura... En el teatro Bellas Artes, por si os apetece...