"En el fondo, a veces, estamos vivos solo para eso -aceptar lo que va pasando, y avanzar."
Marius ha encontrado a Hanna en la calle. Es una niña con trisomía 21 o, dicho de otra forma, con Síndrome de Down. Empieza entonces la búsqueda del padre, en la que se irá cruzando con un sinfín de personajes peculiares, como el fotógrafo que inmortaliza animales (de frente y de perfil), el anticuario que perpetúa la tradición familiar de ir anotando números sucesivos o los dueños del hotel cuyas habitaciones tienen los nombres de los campos de concentración nazi.
"Todos tenemos momentos en que miramos al lado equivocado y aquello que es significativo sucede precisamente a nuestra espalda."
Es una novela extraña en la que el protagonista se mueve por escenarios que parecen sacados de un sueño, donde todo está salpicado de irrealidad. Y así, entre el deambular del protagonista y sus encuentros con esos extravagantes personajes, se van desprendiendo momentos históricos y reflexiones sobre ellos, pero son mencionados escuetamente, sin mencionarlos directamente siquiera, simplemente dejándose intuir.
Original e interesante, ha sido una gran lectura.


