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martes, 30 de agosto de 2016

Robledo de Chavela y El Escorial

Muchas veces las escapadas improvisadas son las que mejor resultan y este es un buen ejemplo de ello. Porque así, de un día para otro, decidimos irnos a pasar el fin de semana a Robledo de Chavela, un pueblo situado a 63 kilómetros de Madrid y que forma parte de la llamada Ruta Imperial, que es la que seguía Felipe II para llegar a El Escorial. 
Nos acompañaron los abuelos, que debido a problemas de salud no han podido salir más lejos ni más días. Es decir, que se trataba, sobre todo, de hacer una escapada para ellos, para salir de la rutina y recargar pilas, que falta les hace.
Estuvimos tranquilos, disfrutando de la compañía y de la sensación de no tener nada que hacer salvo descansar. 
Desde allí, atravesando el Puerto de la Cruz Verde, llegamos a El Escorial. Allí estuvimos dando un paseo por los alrededores, puesto que no teníamos ganas de entrar al monasterio y descubrimos los jardines de la Casita del Infante, Apenas había gente (al menos cuando fuimos nosotros) y tiene unas vistas preciosas por lo que los disfrutamos en condiciones.    
Un fin de semana corto pero bien aprovechado, desde luego.  

sábado, 27 de agosto de 2016

Río Duero, río Duero

El río de mi niño es, sin ninguna duda, este que pasa por el pueblo de la familia de su padre y, también, por la ciudad natal de su abuela materna.
Ese que se ve allí lejos, sirviendo de frontera entre España y Portugal.
Ese que visitamos todos los veranos.

jueves, 26 de mayo de 2016

Tierras cántabras

Un viaje esperado pero, en cierta medida, improvisado
Un "Veo-veo" divertido en el coche.
Un cocido liebanés que el niño devoró en un instante
Un tranquilo paseo por la vía verde de Puente Viesgo
Un recorrido en el trenecito de La Magdalena.
Un faro lejano en el horizonte.
Un baño imprevisto en el Cantábrico
Una  retina inundada de la bahía santanderina y las montañas nevadas al fondo.
Una búsqueda de conchas y caracolas en la arena.
Un regreso, en el camino de vuelta, a aquel parque palentino que tanto nos gustó.
Un selfie de los tres con la torre de San Miguel al fondo.
Un viaje en familia inolvidable.

sábado, 31 de octubre de 2015

Recordando

Nuestro viaje: aquel que empezó en Mérida
Y nos llevó a puestas de sol inolvidables
A un mar desconocido para el peque
A unas playas perfectas para sus juegos
A una ciudad llena de rincones que descubrir
Nuestro viaje: aquel que acabó en Córdoba
Y que ya forma parte de los grandes recuerdos

miércoles, 13 de agosto de 2014

Escapada: Zaragoza

Primer viaje del bichito en tren (¡nada menos que en AVE!) y con buenos resultados: eso de poder ir en brazos de mami es mucho mejor que ir atado en el coche...¡Donde va a parar!
En cuanto a la ciudad: carreras por la plaza de El Pilar persiguiendo a las palomas, "remojones" improvisados en las fuentes de dicha plaza (menos mal que en previsión siempre llevamos varios cambios de ropa) y la alegría desbordante del que sabe que se trata de un día diferente que se debe aprovechar al máximo. 

miércoles, 18 de junio de 2014

San Juan de Duero (Soria)

Una mañana inolvidable jugando entre los arcos de este claustro al aire libre...  
ROMANCE DEL DUERO

Río Duero, río Duero, 
nadie a acompañarte baja; 
nadie se detiene a oír 
tu eterna estrofa de agua. 

Indiferente o cobarde, 
la ciudad vuelve la espalda. 
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada. 

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras. 

Quién pudiera como tú, 
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso 
pero con distinta agua.  

Río Duero, río Duero, 
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras. 

                                         Gerardo Diego

lunes, 14 de mayo de 2012

Sevilla

No tengo tiempo para nada; no me explico cómo se me pasan los días sin hacer casi nada de lo que tengo planeado. No lo entiendo. En fin, el caso es que este entrada queda ya un poco lejana, pues se supone que debería haberla escrito inmediatamente después de volver de Sevilla, el lugar que escogimos para hacer una escapadita de dos días en el puente de mayo. Pero bueno, mejor tarde que nunca. 
Es una ciudad agradable, que parece hecha para pasear y perderse por sus calles: puedes encontrarte un fantástico edificio a cada paso.



 Pero lo que más me gustó, sin duda alguna,  fue el Alcázar: ¡qué maravilla de salas y patios! ¡¡Me encantó!!


En fin, un viaje corto pero colmadito de buenos momentos. 

lunes, 2 de abril de 2012

Pedraza

Miro la fecha de mi última entrada y me da vértigo: ¿tanto tiempo sin actualizar? La prueba de que el final de esta 2ª evaluación ha sido complicado y de que, tras acabar por fin el curso online que estaba haciendo, no me habían quedado muchas ganas de utilizar el ordenador...Pero parece que las cosas han vuelto a la normalidad (he necesitado un día de huelga general y tres días más) para recuperarla pero sí, por fin ha llegado. 
Y despierto ya en abril, en un mes que debería traer lluvias y que por ahora, en Madrid, aún no han aparecido. La previsión meteorológica y el ahorro han impedido que saliese estos días, como suelo hacer en Semana Santa. Por eso, ayer decidimos hacer una escapadita a Pedraza, en Segovia. Queda relativamente cerca de Madrid y suele ser un destino típico del fin de semana. Se trata de un pueblo medieval con su castillo, su plaza mayor, sus calles pintorescas... Pasamos una mañana agradable paseando por ellas. 




Y para terminar, nos acercamos a Sepúlveda, donde mi chico y yo ya habíamos estado hace unos cuantos años, antes de que naciera este blog. Fue bonito volver a ver las hoces del río Duratón y la ermita de San Frutos y recordar los tiempos pasados. 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tierras burgalesas

Era la última semana de agosto. Las vacaciones se acababan y decidimos aprovechar un paquete regalo que le habían hecho a mi chico por su cumpleaños. Esa ha sido la última escapadita que hemos hecho y mucho me temo que ocupará ese lugar durante un tiempo...

Como el regalo incluía una degustación en una bodega, decidimos irnos a la zona de la Ribera del Duero. Así que recalamos en Aranda de Duero: en un hotel donde, entre otras cosas, se podía pasear entre los viñedos y ver animalitos como éste. Lo pasamos muy bien, puesto que a pesar de que solo íbamos para una noche, nos dio tiempo a dar un paseo por el pueblo y por los alrededores.


Nuestra primera visista fue para La Yecla: un desfiladero que yo recordaba vagamente de una excursión con el colegio.




La siguiente parada fue, como no, en el monasterio de Santo Domingo de Silos. También lo había visto siendo pequeña, pero me deleité como si lo visitase por primera vez.
Y por último, un refresco en la plaza de Covarrubias, con unas papeleras muy originales!


Y esta es la última entrada de viajes que hago por ahora: no tengo ninguna escapada pendiente de comentar, ni tampoco ningún viaje en perspectiva para los próximos meses. Snif!

martes, 1 de noviembre de 2011

Lago de Sanabria


Aunque ya queda lejos, aún me quedan dos viajes que recordar. Hoy terminaré el que empezó en Zamora, pasó por Miranda do Douro y finalizó en la zona de Lago de Sanabria.

Es éste un lugar especial, y no sólo porque sea el lago de origen glaciar más grande de España, sino porque todo él emana misterio y belleza al mismo tiempo o, al menos, así me lo parece. Un lugar poblado de leyendas y recordado por el trágico accidente de la presa que se llevó a todo el pueblo de Ribadelago.

También es un lugar que está muy unido sentimentalmente a mi madre, por lo que la visita estuvo llena de recuerdos de las alegrías vividas. Siempre resulta triste recordar un pasado feliz, el pasado de la niñez, puesto que ya no podremos volver a él y tal vez sea eso, la imposibilidad del regreso, lo que lo hace tan especial.

Visitamos varios de los pueblos que rodean el lago, nos relajamos con su tranquilidad y disfrutamos de la naturaleza. ¿Qué más se puede pedir? La foto de abajo, en concreto, la hice durante el paseo a la llamada "Laguna de los peces": un recorrido tranquilo (incluso mi padre, con bastón, pudo hacerlo). San Martín de Castañeda, Ribadelago, El Puente, Vigo de Sanabria... Y un montón de lugares que nos quedaron por ver, para garantizar así la vuelta.Puebla de Sanabria fue la despedida y cierre, como lo fue la imagen de esta campana al atardecer.

martes, 6 de septiembre de 2011

Miranda do Douro

Regreso a mis andanzas de verano por tierras castellanas. Después de comer en Zamora (como ya comenté, parada obligada en nuestro viaje) fuimos a un pueblo portugués llamado Miranda do Douro. Se encuentra en las famosas "Arribes del Duero" y se caracteriza por un precioso paisaje formado por el cauce del río, que hace frontera entre España y Portugal. Nos habían recomendado el paseo en barco, así que cogimos el de una hora de duración. Las vistas y sensaciones desde allí fueron fantásticas, a pesar de que no era la primera vez que navegaba por esa zona:el pueblo de mi chico se encuentra en las arribes salmantinas y en una ocasión cogimos también un barquito en Freixo de espada à Cinta.


Tras el recorrido, presenciamos una exhibición de aves rapaces, con algún susto que otro incluido, jajaja!! Nunca me han dado miedo las aves, pero eso de verlos volando tan cerca me impresionó, la verdad. También hay que decir que no fui la única que demostró ciertos reparos...



En cuanto al pueblo en sí, lo primero que llama la atención es la cantidad de tiendas dedicadas a la industria textil que tiene: ya podéis imaginar que mi madre y yo nos los pasamos en grande viendo toallas, juegos de cama, manteles... Vamos, que me dicen a mí hace unos años que voy a disfrutar comprando ropa "para el hogar" y no me lo creo. Creo que la culpa la tiene la casa nueva...



Pero no sólo de compras vive el hombre: así que completamos nuestro turismo cultural con las vistas de la Sé y sus jardines. En resumen: naturaleza, compras e historia. ¿Qué más se puede pedir?

sábado, 27 de agosto de 2011

Zamora: Plaza de Viriato

Si tuviese que decir el lugar de Zamora que primero viene a mi cabeza, tendré que admitir que es la plaza de Viriato. Es el primer recuerdo infantil que tengo de la ciudad y es el lugar al que vuelvo, una y otra vez, cuando visito Zamora. Sé que no le hago justicia a la ciudad, puesto que las vistas del río Duero y de la catedral son incomparables, pero me vence el encanto que tiene esta plaza.


Está situada muy cerca de la Plaza Mayor y lo más característico de ella es la estatua dedicada al héroe Viriato en uno de sus extremos. Reconozco que lo que más me gusta de ella es el carnero. Si repaso los álbumes familiares, puedo ver mi crecimiento junto a ese animal: Zamarat con 5 años, con 9, con 12, con 16, con 28... En las últimas, en las de este año, las de los 31, estoy acompañada de mi madre y de mi chico.

A lo largo de los años, los edificios que rodean la plaza han ido cambiando: la actual Diputación es ahora un edificio moderno y las casas señoriales que había enfrente fueron sustituidas, en su día, por pisos de nueva construcción. A veces da pena pensar en las edificaciones perdidas, aunque la renovación también tiene sus ventajas.En otro de los lados de la plaza se encuentra el Parador de Turismo, construido en el antiguo palacio de los Condes de Alba y Aliste. Alguna vez hemos pasado allí la noche, pero lo que solemos hacer casi siempre es tomarnos allí el café de después de comer.


Sin embargo, lo que siempre me ha llamado más la atención de esta plaza son sus árboles. Creo que son plataneros. En verano, sus hojas la cubren casi por completo, creando una sombra más que apetecible en el duro calor zamorano.


En inverno, sin embargo, sólo podemos observar las tortuosas ramas, desnudas, abrazadas unas a otras.
[Esta última foto no es mía, sino de google: ahora me doy cuenta de que desde la era de las cámaras digitales no he ido a Zamora en invierno...]

lunes, 15 de agosto de 2011

Castilla

Mañana me voy a pasar unos días a Zamora, la tierra de mi madre y la razón de que yo tenga este nombre bloguero. Por eso esta semana estaré, de nuevo, desconectada. No serán muchos días, pero sí los necesarios para dar una vuelta por tierras castellanas, que tanto tienen que ofrecer.

Conozco todas las provincias de Castilla y León y, aunque tengo mis preferencias, todas tienen encanto, por no hablar de los pueblos que las componen. Por motivos de pareja, viajo con frecuencia a Salamanca. No solemos parar en la ciudad, pues vamos directamente al pueblo, pero la última vez dimos un paseo por el casco antiguo. Indudablemente tiene algo mágico. ¿Cómo no disfrutar de la Plaza Mayor o de la fachada de la Universidad? ¿Cómo no dejar pasar el tiempo por sus calles?
En fin, lo dicho; que nos leemos en dentro de unos días!

domingo, 7 de agosto de 2011

Oporto 2011


No era la primera vez que visitaba esta ciudad; de hecho una de las primeras entradas que publiqué en este blog fue la de Oporto.

Espinho esá aproximadamente a media hora, así que una tarde nos acercamos a dar un paseo. Sin estrés turístico: simplemente pasear y ver sus pintorescos edificios.


Así que dimos una vuelta, tomamos un refresco en el Café Majestic y después nos fuimos a la zona del río Duero que es la más fresca y, para mi gusto, la más espectacular.