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martes, 6 de septiembre de 2011

Miranda do Douro

Regreso a mis andanzas de verano por tierras castellanas. Después de comer en Zamora (como ya comenté, parada obligada en nuestro viaje) fuimos a un pueblo portugués llamado Miranda do Douro. Se encuentra en las famosas "Arribes del Duero" y se caracteriza por un precioso paisaje formado por el cauce del río, que hace frontera entre España y Portugal. Nos habían recomendado el paseo en barco, así que cogimos el de una hora de duración. Las vistas y sensaciones desde allí fueron fantásticas, a pesar de que no era la primera vez que navegaba por esa zona:el pueblo de mi chico se encuentra en las arribes salmantinas y en una ocasión cogimos también un barquito en Freixo de espada à Cinta.


Tras el recorrido, presenciamos una exhibición de aves rapaces, con algún susto que otro incluido, jajaja!! Nunca me han dado miedo las aves, pero eso de verlos volando tan cerca me impresionó, la verdad. También hay que decir que no fui la única que demostró ciertos reparos...



En cuanto al pueblo en sí, lo primero que llama la atención es la cantidad de tiendas dedicadas a la industria textil que tiene: ya podéis imaginar que mi madre y yo nos los pasamos en grande viendo toallas, juegos de cama, manteles... Vamos, que me dicen a mí hace unos años que voy a disfrutar comprando ropa "para el hogar" y no me lo creo. Creo que la culpa la tiene la casa nueva...



Pero no sólo de compras vive el hombre: así que completamos nuestro turismo cultural con las vistas de la Sé y sus jardines. En resumen: naturaleza, compras e historia. ¿Qué más se puede pedir?

domingo, 7 de agosto de 2011

Oporto 2011


No era la primera vez que visitaba esta ciudad; de hecho una de las primeras entradas que publiqué en este blog fue la de Oporto.

Espinho esá aproximadamente a media hora, así que una tarde nos acercamos a dar un paseo. Sin estrés turístico: simplemente pasear y ver sus pintorescos edificios.


Así que dimos una vuelta, tomamos un refresco en el Café Majestic y después nos fuimos a la zona del río Duero que es la más fresca y, para mi gusto, la más espectacular.

viernes, 5 de agosto de 2011

Espinho

Ya estoy de vuelta. Descansada y soportando de nuevo los calores de Madrid... He pasado unos días bonitos, disfrutando del Atlántico y de la comida portuguesa. Jejeje!! Esta era la vista que tenía desde la terraza. Relajante, ¿verdad?Y ésta la hice mientras daba un paseo. ¡Ay! Lo echaré tanto de menos. Según mis cálculos, no creo que vuelva a ver el mar en lo que queda de vacaciones ni de año, así que me conformaré con el recuerdo.


Y ahora, después de estos días de de-teching, toca ponerse al día con vuestros blogs. Iré poco a poco, pero iré.

martes, 24 de agosto de 2010

Quiaios

Dicen que las vacaciones son para descansar... ¿cómo es posible que apenas tenga tiempo de nada? La verdad es que este año, con el rollo de la oposición, hemos organizado las vacaciones de una forma un poco extraña y por eso el mes de agosto se nos presenta lleno de idas y venidas: hacer maletas, deshacer, lavadora, hacer, deshacer...



Acabo de volver de pasar unos días conociendo el País Vasco (en cuanto pueda haré una entrada) y mañana me voy a Viena. ¡Sí! Es el regalo que me he hecho por aprobar la oposición. Me siento un poco culpable, con esto de la crisis y la bajada de sueldo que ya han comenzado a aplicarme pero, oye, sólo se apueba una vez, ¿no? Ya intentaré ahorrar durante el año.

Con todo este ajatreo, ya quedan lejos mis tres días en Quiaios, cerca de Figueira da Foz (Portugal), así que ahora que tengo un ratito, es el momento de recordarlo.


Como ya dije, no tuvimos mucho tiempo de hacer turismo, pero también es necesario relajarse viendo el mar, sin hacer nada, o nadando un poquito en la piscina. La pena es que el tiempo no acompañó demasiado y además debimos de pillar un temporal porque... vaya olas!! Lo bueno que tiene es que los niños se lo pasaron en grande con los revolcones pero claro, a costa de que los demás estuviésemos con el alma en vilo! La playa estaba con poquita gente, como nos gusta, y para llegar a ella había que pasar por unas pasarelas de madera entre las dunas. Todo muy natural!




Ya a la vuelta, como nos pillaba de paso, nos permitimos el lujo de parar a comer en Aveiro, la llamada "Venecia portuguesa". Es una ciudad llena de canales y con unos edificios preciosos. Ya habíamos estado allí hace dos años, por lo que simplemente dimos un pequeño paseo y comimos en el Centro Comercial Forum Aveiro, bastante original porque es al aire libre (ganó en 1999 el premio al mejor centro comercial de Europa).






Y por último, una foto del faro que nos compramos como recuerdo (no pudimos resistirnos). Así ya tenemos termómetro en casa! La pena es no podernos haber traido también las caipirinhas que nos tomábamos por las noches en el hotel por solo 2'50 euros!




Terminamos el viaje de un modo un tanto triste, pues desde la carretera vimos cómo ardían los campos de Viseu (incluso llegamos a ver las llamas) Una verdadera lástima!

viernes, 31 de julio de 2009

Portugal, ¿desconocido?

Hace casi una semana que volví de Portugal y por fin hoy he tenido tiempo para actualizar un poquito esto...Soy un desastre. He estado revisando las últimas entradas y he comprobado que no pueden ser más escuetas, así que hoy me he propuesto escribir algo más, ¡a ver si soy capaz!

Como decía, estoy de nuevo padeciendo los calores madrileños y afrontando el nuevo mes de vacaciones (dedicarse a la enseñanza es lo que tiene: el verano es fantástico).

Estos días me han venido genial para desconectar ya que, en mi opinión, no hay mejor sitio que Portugal para recargar las pilas. Desde que hace año y medio descubrí Lisboa, parte de mis viajes han sido hacia allí. Hasta ese momento únicamente había estado en Miranda do Douro, cerca de la frontera con Zamora: un bonito lugar donde, además, comprar toallas, sábanas o colchas es un vicio.

El verano pasado estuve unos días en Espinho, y desde allí nos acercamos a Oporto y a Aveiro: otras dos joyitas dignísimas de ver.

Este año queríamos volver, así que alquilamos un apartamento en Sesimbra, un pueblo costero al sur de Lisboa. Desde allí, nos acercamos a la capital y a Sintra. Conocíamos las dos, pero siempre me ha gustado volver a las ciudades que merecen la pena y descubrir nuevos recovecos. Además, los lugares parecen diferentes según la estación del año en que se visiten. Sintra volvió a encantarme, en especial la "Quinta de la Regaleira", llena de pasadizos, laberintos y lugares mágicos. Y de Lisboa... ¿qué puedo decir? Pasar por los 18 kilómetros del puente "Vasco de Gama" es impresionante y descubrí una imagen preciosa del puente "25 de abril" iluminado en la noche.


El resto de características que hacen que adore ir a este país: la cordialidad de la gente, la comida y la falta de masificación se cumplieron a la perfección. Tal vez repita el verano que viene


jueves, 29 de enero de 2009

Lisboa

Hace ahora un año fui por primera vez a Lisboa. Llevaba mucho tiempo queriendo ir y aproveché el fin de semana de tres días (ese que tenemos los que nos dedicamos a la educación) para conocerla. el viaje en coche, desde Madrid, se hace bastante cómodo pues, a pesar de la distancia, hay una buena autovía.

Llegamos el viernes por la noche y, aunque en un primer momento me agobió el no saber dónde estaba el hotel y el encontrarnos con un tranvía cada dos por tres, supe que esa ciudad me había enganchado desde el principio.

Creo que para los pocos días que estuvimos conocimos bastantes cosas, aunque siempre queda algo en el tintero.







Si tuviera que quedarme con algo de lo que vi, sería muy muy muy difícil la elección, aunque las ruinas del convento do Carmo (creo recordar que se escribía así) me impactaron bastante.




Muchas veces me han venido a la cabeza imágenes y sensaciones de los lugares que he visitado. Y su recuerdo, en el tiempo, incluso me parece mucho más agradable que en el pasado. A Lisboa he vuelto, de esta forma, innumerables veces durante este año y siempre tengo la misma sensación de bienestar, tranquilidad y felicidad. espero poder volver, físicamente, dentro de poco.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Oporto

La semana pasada estuve en Oporto. Lo cierto es que no disponía de demasiado tiempo, por lo que la visita fue rápida, pero suficiente para descubrir que es una ciudad preciosa. La monumental plaza del Municipio y la catedral me gustaron, pero nada que ver con las vistas de la ciudad desde el otro lado del río Duero, justo tras pasar el puente de Don Luis I. Lástima que llegué tarde para subir a la torre Dos Clérigos, desde donde me habían dicho que las vistas eran geniales. En fin: lo dejaré en tareas pendientes hasta la próxima...

Estas son algunas de la fotos de ese día: