Sin duda, uno de los libros más divertidos que he leído últimamente y es que ya solo el título indica que no es una historia corriente, ¿verdad?
Un faquir que llega hasta París para comprarse una cama de pinchos en Ikea y que vivirá todo un periplo lleno de episodios absurdos e hilarantes. Me ha recordado, en su candidez, al detective de Eduardo Mendoza e incluso al "Abuelo que saltó por la ventana y se largó".
Pero no todo son risas: también hay una visión muy realista y triste de la inmigración que sin duda invita a la reflexión.
En definitiva, una lectura original muy apropiada para estas temperaturas y con la que pasar un buen rato.
-------------------Reto Sumando 2014: 60 caracteres (411/2014)

