miércoles, 2 de febrero de 2011

El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera


Me habían dicho que es uno de los libros más felices de Milan Kundera, autor que me encanta, así que cuando lo vi en la biblioteca no dudé en llevármelo a casa. Puede que sea de esas personas que prefiere las reflexiones cargadas de pesimismo, pero el caso es que no me ha terminado de convencer.
El libro está compuesto por siete historias donde el tema común es el juego de la seducción, el amor y las situaciones que éste provoca. En mi opinión, no todas las historias están al mismo nivel: algunas me han resultado incluso un poco aburridas. Me quedo, sin embargo, con dos de ellas como las mejores:
- La primera, titulada "Nadie se va a reír", donde el protagonista se va metiendo poco a poco en un gran lío gracias a su enorme facilidad para mentir.
- Y la tercera: "El falso autostop", donde un inocente juego de cambio de personalidad hará tambalearse la relación de una joven pareja.
Añado un fragmento de la última de las narraciones, "Eduard y Dios":
"Es así como suele suceder en la vida: el hombre cree que desempeña su papel en una determinada obra y no sabe que mientras tanto han cambiado el decorado en el escenario sin que lo note y sin darse cuenta se encuentra en medio de una representación completamente distinta."

lunes, 31 de enero de 2011

Maldito karma, de David Safier


Tal vez no sea un libro de carcajadas, pero es una lectura simpática y original, y ya sólo con eso tiene mi beneplácito.

El punto de partida es la muerte absurda de su protagonista, una frívola presentadora de televisión que para conseguir sus propósitos no ha dudado en pisotear y engañar a todos los que la rodean. A partir de ahí, deberá enfrentarse a una nueva vida: la reeencarnación. Y, ¿cómo adaptarse a ese cambio si sigues sienténdote humana, si sigues viendo lo que hacen tus seres queridos sin ti? Los sucesos inverosímiles y desternillantes se sucederán entonces uno tras otro.
Se lee de una sentada, puesto que es bastante ameno. Altamente recomendable si se quiere pasar un buen rato.

viernes, 28 de enero de 2011

Desafío Libros de Colores 2011

Tras ver en La Guarida y en A velas vir que Carol y Ochentera se han sumado a este desafío, he decidido pasarme por el blog de su promotora, Beleth, en Book eater y apuntarme yo también. Nunca he participado en un desafío bloguero, así que vamos a probar qué tal sale.


La idea me parece muy original: consiste en leer durante el año 2011 un libro representativo de cada color (se refiere al color que predomine en la portada).


1.- Amarillo---> La soledad de los números primos, Paolo Giordano


2.- Morado/Lila >>> Mi tía y yo, Patrick Dennis


3.- Rojo ---> Persépolis, Marjane Satrapi


4.- Rosa --- Almanaque de fabulador, Luis García Montero


5.- Naranja --- Los caminos del miedo, Joan Manuel Gisbert


6.- Azul claro ---> Beatriz y Virgilio, Yann Martel


7.- Azul oscuro ---> Contra el viento del norte, Daniel Glattauer


8.- Verde claro ---> Los ojos amarillos de los cocodrilos, Katherine Pancol


9.- Verde oscuro --- Un grito de amor desde el centro del mundo, Kyoichi Katayama


10.- Marrón/Beige ---> El libro de los amores ridículos, Milan Kundera


11.- Gris ---> La Habitación, Emma Donoghue


12.- Negro ---> Viviré con su nombre, morirá con el mío, Jorge Semprún


13.- Blanco ---> Maldito karma, David Safier



Por ahora parece sencillo, puesto que ya he completado algún color aunque, como últimamente he estado un poco liada, no he podido hacer sus reseñas. Las añadiré en breve. ¡Manos a la obra!

miércoles, 26 de enero de 2011

Premio Blog con estilo


Gracias a Carol de La guarida me encuentro con este premio que, por supuesto, me hace muchísima ilusión. Como todo premio bloguero, se debe pasar a otros blogs, pero me voy a saltar un poquito las normas y os lo voy a regalar a todos los que me leeis, puesto que en realidad todos le damos nuestro propio estilo al blog, que para eso es nuestro, y por tanto todos somos merecedores de este premio. Así que lo dicho: aquí os lo dejo, para vosotros.

lunes, 17 de enero de 2011

Frozen river


Una película cruda, llena de hielo que sólo consigue derretir el amor a la familia.
Es, básicamente, la historia de dos mujeres aparentemente muy diferentes entre sí a punto de perder lo que más desean. La única solución posible para salir de sus problemas es introducir a inmigrantes ilegales en el país cruzando un río helado (de ahí el título) que separa la frontera de EEUU y Canadá.
Dudas sobre lo que están haciendo, sentimientos encontrados y, sobre todo, una soledad fría, helada. Me ha gustado. Sí. Mucho.

miércoles, 12 de enero de 2011

También la lluvia


Ayer fui a verla y salí encantada con ella. Es inovadora y llena de reflexiones de lo más variadas: desde los entresijos del rodaje de una película hasta las injusticias sufridas por el pueblo indígena, tanto en la época de la colonización como en nuestros días.

"También la lluvia" es una película dentro de una película: un equipo de rodaje viaja a Bolivia para rodar una película sobre la explotación indígena tras la llegada de Cristóbal Colón. El productor (Luis Tosar) dispone de un presupuesto ajustado y saben que allí podrán contratar a todos los extras necesarios por una módica cantidad de dinero. Es así como conocen a Daniel (Juan Carlos Aduviri) que será, tanto en la película como en la realidad, el líder del pueblo explotado. En la mitad del rodaje, estalla la revuelta ciudadana que pilla de lleno a los cineastas y que hará que se tambaleen muchas de sus ideas preconcebidas.
Lo original de la película es la aparente superposición de imágenes reales y las de la ficción del rodaje; pues en realidad, a pesar de haber pasado cinco siglos, la situación es la misma.

Como decía al principio, me ha gustado bastante y en todos los aspectos: temática, estilo, actores... Luis Tosar está inmenso, como siempre; Karra Elejalde impresionante y el actor revelación, el boliviano Juan Carlos Adiuviri, sencillamente imponente.

domingo, 9 de enero de 2011

Biarritz y Saint Jean de Luz

Algunas fotos más del verano pasado... Y estas ya sí que son las últimas del viaje al Norte, jajaja...
Esto es Biarritz:

Y esto Saint Jean de Luz:

domingo, 2 de enero de 2011

Firmin, de Sam Savage



"Siempre imaginé que la crónica de mi vida, si acaso alguna vez llegaba a escribirla, tendría una primera frase excelente...".
Así es como comienza Firmin, el protagonista de esta original novela, su historia. Se trata de una rata que se encuentra, ya desde el principio, rodeada de soledad: su madre es una rata alcohólica que se refugia en una librería "de viejo" para parir y Firmin es el más debilucho de la camada. Su superviviencia peligra y es por eso por lo que comienza a comer las páginas de los libros que le rodean. Después descubrírá que tiene la capacidad de leer y de entender lo que lee y así pasará a devorar todos los libros de la librería, pero esta vez figuradamente. Y no sólo leerá, sino que también irá al cine y desarrollará sus capacidades musicales.
Se convierte de esta forma en una rata erudita que lucha constantemente por comunicarse con los demás: tiene el poder de la lectura, pero ¿qué hacer para escribir, para hablar?.
En un barrio situado en Boston y amenazado por la demolición urbanística, Firmin lucha contra sus temores y sus reflexiones llenando las páginas de humor, ternura y, desafortunadamente, también de tristeza.
Llevaba bastante tiempo con ganas de leer este libro y tengo que decir que me ha encantado. Firmin es un ser entrañable; más bien un "humano" entrañable, pues él mismo es consciente de su gran diferencia con los de su especie.
En mi opinión, hay grandes momentos en la novela, como lo es el episodio con el matarratas y su conclusión sobre la corta distancia entre el amor y el odio o la tierna relación que tiene con un escritor frustrado, Jerry. Y cómo olvidar los dos momentos de novela dentro de la novela, cuando nos explica el argumento de las obras de Jerry, ambas de ciencia-ficción. Me gustaría comentarlos con detalle, pero no quisiera reventar la historia a los que la queráis leer.
Me conformaré con recomendárosla y con añadir algunas de sus frases:
- Este fragmento pertenece a la temporada en la que vive con Jerry; éste se ha encontrado un piano de juguete y se lo ha regalado a la rata... "Y sentado en la banqueta era igualito que Fred Astaire, y también cantaba como él. Sí, ya sé que esto último sólo era verdad desde cierto punto de vista, y que lo único que oía Jerry eran chillidos de rata en tono agudo. Pero, a pesar de eso, le gustaba oírme. La primera vez que toqué y canté para él se rió de tal modo que las lágrimas le corrían por las mejillas abajo. Habría preferido algo que no fueran risas, pero tampoco me importó demasiado".
- "Tendrían que enterrar los libros con sus propietarios, como hacían los egipcios, para que la gente no pudiera poner sus manazas en ellos, luego; para que los muertos tuvieran algo que leer en su largo recorrido de la eternidad".

miércoles, 29 de diciembre de 2010

San Sebastián

A este paso acabará el año y no habré terminado con la "trilogía vasca", es decir: las entradas sobre mi viaje estival por Euskadi. Me queda San Sebastián, así que adelante, que sólo queda un día para el 2011!!
En el 2010 fui dos veces a San Sebastián: una durante las vacaciones de Semana Santa y otra en verano. Antes de eso sólo había estado una vez allí, en concreto cuando tenía 10 años: en esa ocasión sólo estuvimos en la ciudad unas horas; lo justo para ver la maravillosa vista de la playa de la Concha desde el Igueldo. Así que me quedaban muchísimas cosas por descubrir.

Está claro que uno de los principales reclamos de Donosti es la ya mencionada playa de la Concha. Delimitada por los montes Igueldo y Urgull, es uno de los paisajes naturales más impresionantes que he visto hasta ahora. Cuando la marea está baja, puede recorrerse completa caminando por la orilla. Sin embargo, con la marea alta, la concha queda divida en dos: la playa de la Concha en sí y la playa de Ondarreta.


En verano fui justo cuando era la Semana Grande y a la idea que ya tenía sobre esa playa se añadió una más: cada día de las fiestas hacen un concurso de fuegos artificiales que se reflejan en las aguas del Cantábrico. La arena se llena de gente e incluso hay algunos afortunados que contemplan los fuegos desde pequeñas barquitas de pescadores. Hay muchísima gente y resulta un poco agobiante, pero merece la pena en cuanto el primer cohete da el pistoletazo de salida.


En cuanto al monte Igueldo, lo más llamativo de él son las vistas que ofrece. En lo alto hay unas cuantas atracciones, aunque para mí lo mejor fue subir en el funicular hasta arriba: con lo miedosa que soy, para mí ya es toda una experiencia límite!!



A los pies de este monte se encuentra la escultura de Chillida, "El peine de los vientos". Es impresionante; no se me ocurre más que decir.


En el monte Urgull me llamó la atención el "Cementerio de los Ingleses": se trata de un grupo de tumbas que miran al mar y que datan de la batalla de 1813. Las vistas desde aquí son también bonitas (¡cómo no!) y por el "Paseo Nuevo" nos lo pasamos en grande viendo cómo rompían las olas.

El paseo por las márgenes del río Urumea también merece la pena, así como el parque de Cristina Enea. ¡En primavera estaba tan acogedor!


En resumen, merece la pena visitar sus paisajes y sus calles. Cuando fuimos en Semana Santa alquilamos unas bicicletas y recorrimos la ciudad con bastante tranquilidad. Tiene poquitas cuestas, así que se convierte en un paseo muy agradable.

domingo, 26 de diciembre de 2010

31


Pues sí: el 31 será el número que me acompañará desde hoy hasta dentro de un año. Supongo que a nadie le gusta cumplir años, aunque reconozco que yo todavía siento algo especial en este día: queda algo de esa magia infantil que hacía que me sintiese importante durante esas 24 horas.
Me gustan los regalos y las llamadas de teléfono inesperadas (desgraciadamente hay algunos amigos con los que sólo hablo en fechas como éstas). Me gusta hacer planes con mi familia para este día. Me gusta hacerme la foto de rigor compartiendo un bombón con mi perro. Me gusta, en definitiva, sentir que este día es mío.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Vuelta a la normalidad

Hoy, por fin, puedo decir que vuelvo a ser yo: me he pasado la última semana entre exámenes, correcciones y la amenaza de la cercanía de la Navidad. Ahora por lo menos sólo me queda lo último, llevadero al fin y al cabo.

Mañana comienzo las vacaciones, por fin!!!

¡Felices fiestas a todos!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Premio "¡Pero qué bonito es tu blog!"


Momentoparapensar me ha entregado este premio, que me hace muchísima ilusión. No sé quiénes de vosotros lo tenéis ya y quiénes no, así que os lo paso a todos los que pasáis por aquí, puesto que todos os lo merecéis.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Premio Literatura entretenida

Carol, del blog La guarida, me ha sorprendido hoy con este premio. Al parecer, consiste en mencionar cinco libros que me hayan parecido entretenidos (me temo que la decisión será complicada; es tan difícil elegir...). Después se debe pasar a otros cinco blogueros para que sigan la cadena. Así que allá voy:
- Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa. Muy divertido.
- Los misterios de Madrid de Antonio Muñoz Molina. Una parodia de las novelas policiacas divertidísima. Se publicó primero como novela por entregas creo que en "El país" y después salió ya todo junto en libro.
- No mires debajo de la cama de Juan José Millás. Millás, ¿qué más puedo decir? Creo que basta con indicar que los protagonistas son los zapatos de Vicente Holgado.
- Edad prohibida de Torcuato Luca de Tena. Uno de los libros de mi juventud. Me gustó tanto tanto...
- El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon. Muy original.
Y ahora le paso el turno a:

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Unas plantitas más


Hace tiempo que no publico ninguna foto de mis plantas (la verdad es que llevaba un tiempo sin comprar alguna nueva) así que hoy que las he estado mimando un poquito aprovecho para actualizar mi pequeño "jardín botánico".

sábado, 4 de diciembre de 2010

La flaqueza del bolchevique


Vi la película hace unos años, pero no había leído el libro, así que el otro día maté dos pájaros de un tiro: lo cogí en la biblioteca y de pasó leí algo de Lorenzo Silva, que aún no lo había hecho.

La adaptación de la película es de las más fieles que he visto aunque, claro está, no permite todos los matices que el libro ofrece.


La historia es esta:
Un treintañero que se siente fracasado tanto en su trabajo como en su vida personal (en la película Luis Tosar) tiene un pequeño accidente una mañana con Sonsoles, una pija con la que posteriormente tiene unas desagradables palabras. Su vida es gris, por lo que decide divertirse a costa de molestar a la tal Sonsoles. Es entonces cuando empiezan las llamadas de teléfono obscenas. Un día decide espiarla y es cuando descubre a Rosana (María Valverde), una joven de 15 años hermana de Rosana. Inmediatamente quedará prendado de ella y se las ingeniará para entablar una conversación con ella. Rosana resulta ser una nueva "Lolita" que coquetea descaradamente con él. El protagonista luchará entonces en los límites de la moralidad: entre lo que está bien y está mal.

No voy a contar el final, pero sí reproduciré unas palabras del protagonista que nos adelantan que, como cabía pensar, no tendrá un final feliz:

"Cuando la felicidad es demasiado grande, cuando a uno le curan de una herida demasiado mala, cuando todo es demasiado bonito, sólo hay un presentimento que un hombre sensato pueda tener: algo está a punto de joderse".

sábado, 27 de noviembre de 2010

Vitoria-Gasteiz

Retomo los recuerdos de este verano y, si hace unas semanas hablé de Bilbao, esta vez le toca a Vitoria.
Fuimos justo después de la Semana Grande, por lo que la ciudad estaba extremadamente tranquila (cosa que agredecimos, por supuesto). Sólo hicimos allí una noche, pero fue suficiente para ver, al menos, la parte histórica de la ciudad: sus calles, plazas, la Catedral de Santa María, (donde, por cierto, puede verse una estatua de Ken Follet admirándola), múltiples iglesias y palacios...
No prentendo ser demasiado exhaustiva con lo que vi, entre otras cosas porque ahora mismo debería hacer un esfuerzo tremendo por recordar los nombres, así que estas son algunas de las cosas que me llamaron la atención:
1. Las escaleras mecánicas que unen la parte alta de la ciudad con la baja, en el Cantón de la Soledad.
2. La plaza de la Virgen Blanca.
3. Las esculturas (entre ellas un cocodrilo cuyas patas son pies humanos) en los jardines de la Catedral Nueva.
4. ¿Cómo olvidarlos? Los pintxos, por supuesto!






Detalles de la Catedral Nueva:

domingo, 21 de noviembre de 2010

Me aburre toda esta historia que se monta cada vez que hay un Barça-Madrid. Tanto, tantísimo, que cuando llega el día señalado no me apetece nada ver el partido. ¿Realmente merece la pena perder esos 90 minutos, más los días (o semanas) previos y posteriores? Tengo la sensación de que cualquier partido es más interesante que "el clásico". Y no es porque sea del Barça y viva en Madrid, sino por esta ceremonia mediática que lo único que hace es caldear los ánimos en uno y otro bando dejando de lado lo más importante: el placer de disfrutar con el fútbol simplemente por eso, porque es fútbol.

Este verano leí el libro de Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra. Es una reflexión sobre la industria del fútbol, además de un recorrido por la historia de este deporte. Aquí os dejo un fragmento, por si os interesa leerlo:

EL HINCHA

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, Glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias, maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: “Hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. Es estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de ceniza después de la muerte del carnaval.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Leyendo la naturaleza

Hay veces en las que, no se sabe por qué, descubres que durante una temporada has leído varios libros con una temática parecida. Eso es lo que me ha pasado a mí estas últimas semanas: en mi bagaje literario ha irrumpido la naturaleza.


Todo empezó con Un viejo que leía novelas de amor, del chileno Luis Sepúlveda. (Si no lo conocéis, es altamente recomendable). Una novela corta donde se nos presenta la lucha del hombre frente al ¿salvaje? mundo animal. El protagonista, un anciano llamado Antonio José Bolivar Proaño, deberá enfrentarse a un tigre que está sembrando el pánico en el pueblo. ¿Dónde está realmente la "humanidad"? ¿En la tigrilla que se venga por la muerte de sus cachorros a manos de los cazadores o en los hombres que se creen amos y señores de la naturaleza?
Uno de los libros que más me ha emocionado, sin duda.

Movida por el deseo repentino de conocer más obras de este autor, cogí en la biblioteca otra de sus novelas cortas: "Mundo del fin del mundo". Está ambientada en la Tierra de Fuego y habla sobre las ballenas y la lucha por salvarlas de los cazadores furtivos. Aunque no tiene la calidad de la anterior, se dejó leer.

Después le tocó el turno a "La llamada de lo salvaje", de Jack London. En principio, no me hacía mucha ilusión leerlo, pero es uno de los libros que pusimos en el Departamento como lectura obligatoria para los alumnos de 2º de ESO y era cuestión de cumplir con la obligación. Nunca pensé que pudiera llegar a engancharme y me equivoqué, como tantas otras veces.

Es la historia de Buck, un perro que es un cruce entre un san bernardo y un collie que debe volver a comportarse como hiceron sus antepasados tras haberse acostumbrado, generación tras generación, a vivir acomodadamente entre los humanos. Un alegato a favor del instinto, que siempre está ahí, aunque pueda parecer que se ha perdido.

Y ahora he empezado a leer "Un zoológico en mi azotea", de Gerald Durrell. Por ahora me está gustando bastante. Es original y sencillo de leer.

¿Será el último libro que lea, por ahora, donde los animales y la naturaleza en general sean uno de sus personajes más importantes? Eso nunca se sabe.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Bilbao


Este verano estuve unos días recorriendo las tres ciudades del País Vasco. La única que ya conocía era San Sebastián, pero Vitoria y Bilbao estaban en tareas pendientes. Ahora ya entran en la lista de "tareas cumplidas".
Siempre había tenido la idea (y no logro recordar por qué) de que Bilbao era una ciudad "fea". Por eso, cuando preparé el itinerario del viaje, decidí que no pernoctaríamos allí y que simplemente la veríamos de paso. ¡Qué equivocada estaba! ¡Qué metedura de pata! Me prometí que tengo que volver para poder disfrutar la ciudad como se merece.
Así que, con el poco tiempo que había dispuesto, sólo pudimos ver los alrededores del Guggenheim. (No pudimos ver el casco viejo, lástima...).
El edificio me encantó: diferente, innovador... La primera imagen que tuve de él fue desde el coche; al dar una curva, miré y allí estaba: brillando con los rayos del sol (por cierto: vaya día más caluroso y soleado que tuvimos!)

En la entrada se encuentra "Puppy": un perro gigante (12 metros) hecho de flores que me pareció simpatiquísimo. Al parecer es obra de Jeff Koon. Allí es donde aprovechamos para hacer las fotos artísticas: "A ver, sí, un poco más a la izquierda, sube un poco más la mano... ¡Perfecto! Ya estás acariciando al perrito!".
En cuanto a la ría, desde el Museo hay un paseo amplio y lleno de árboles que lleva hasta la zona antigua. Es bastante agradable y, la verdad, sentí envidia por los que vivan allí. ¡¡Así da gusto pasear!! El paseo está plagado de edificios y puentes modernos que contrastan con algunos palacetes antiguos que, milagrosamente, parece que han sobrevivido a la remodelación urbanística.




En definitiva, que ahora que escribo esto, me doy aún más cuenta de que me quedan muchísimas cosas por ver allí, pero aún así me alegro de haber decidido pasar al menos unas horas y poder recordar ahora, mientras veo cómo anochece desde el salón de casa, ese rato tan maravilloso que vivimos en Bilbao.