Dicen que las vacaciones son para descansar... ¿cómo es posible que apenas tenga tiempo de nada? La verdad es que este año, con el rollo de la oposición, hemos organizado las vacaciones de una forma un poco extraña y por eso el mes de agosto se nos presenta lleno de idas y venidas: hacer maletas, deshacer, lavadora, hacer, deshacer...
Acabo de volver de pasar unos días conociendo el País Vasco (en cuanto pueda haré una entrada) y mañana me voy a Viena. ¡Sí! Es el regalo que me he hecho por aprobar la oposición. Me siento un poco culpable, con esto de la crisis y la bajada de sueldo que ya han comenzado a aplicarme pero, oye, sólo se apueba una vez, ¿no? Ya intentaré ahorrar durante el año.
Con todo este ajatreo, ya quedan lejos mis tres días en Quiaios, cerca de Figueira da Foz (Portugal), así que ahora que tengo un ratito, es el momento de recordarlo.
Como ya dije, no tuvimos mucho tiempo de hacer turismo, pero también es necesario relajarse viendo el mar, sin hacer nada, o nadando un poquito en la piscina. La pena es que el tiempo no acompañó demasiado y además debimos de pillar un temporal porque... vaya olas!! Lo bueno que tiene es que los niños se lo pasaron en grande con los revolcones pero claro, a costa de que los demás estuviésemos con el alma en vilo! La playa estaba con poquita gente, como nos gusta, y para llegar a ella había que pasar por unas pasarelas de madera entre las dunas. Todo muy natural!
Ya a la vuelta, como nos pillaba de paso, nos permitimos el lujo de parar a comer en Aveiro, la llamada "Venecia portuguesa". Es una ciudad llena de canales y con unos edificios preciosos. Ya habíamos estado allí hace dos años, por lo que simplemente dimos un pequeño paseo y comimos en el Centro Comercial Forum Aveiro, bastante original porque es al aire libre (ganó en 1999 el premio al mejor centro comercial de Europa).


Y por último, una foto del faro que nos compramos como recuerdo (no pudimos resistirnos). Así ya tenemos termómetro en casa! La pena es no podernos haber traido también las caipirinhas que nos tomábamos por las noches en el hotel por solo 2'50 euros!

Terminamos el viaje de un modo un tanto triste, pues desde la carretera vimos cómo ardían los campos de Viseu (incluso llegamos a ver las llamas) Una verdadera lástima!