Detalles de la Catedral Nueva:
sábado, 27 de noviembre de 2010
Vitoria-Gasteiz
domingo, 21 de noviembre de 2010
Me aburre toda esta historia que se monta cada vez que hay un Barça-Madrid. Tanto, tantísimo, que cuando llega el día señalado no me apetece nada ver el partido. ¿Realmente merece la pena perder esos 90 minutos, más los días (o semanas) previos y posteriores? Tengo la sensación de que cualquier partido es más interesante que "el clásico". Y no es porque sea del Barça y viva en Madrid, sino por esta ceremonia mediática que lo único que hace es caldear los ánimos en uno y otro bando dejando de lado lo más importante: el placer de disfrutar con el fútbol simplemente por eso, porque es fútbol.Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, Glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias, maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: “Hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. Es estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de ceniza después de la muerte del carnaval.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Leyendo la naturaleza

Después le tocó el turno a "La llamada de lo salvaje", de Jack London. En principio, no me hacía mucha ilusión leerlo, pero es uno de los libros que pusimos en el Departamento como lectura obligatoria para los alumnos de 2º de ESO y era cuestión de cumplir con la obligación. Nunca pensé que pudiera llegar a engancharme y me equivoqué, como tantas otras veces.

Y ahora he empezado a leer "Un zoológico en mi azotea", de Gerald Durrell. Por ahora me está gustando bastante. Es original y sencillo de leer.

¿Será el último libro que lea, por ahora, donde los animales y la naturaleza en general sean uno de sus personajes más importantes? Eso nunca se sabe.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Bilbao
En definitiva, que ahora que escribo esto, me doy aún más cuenta de que me quedan muchísimas cosas por ver allí, pero aún así me alegro de haber decidido pasar al menos unas horas y poder recordar ahora, mientras veo cómo anochece desde el salón de casa, ese rato tan maravilloso que vivimos en Bilbao.
domingo, 31 de octubre de 2010
Modern family

martes, 19 de octubre de 2010
Viena y la música
MOZART
martes, 12 de octubre de 2010
Objetivo cumplido

El domingo fuimos a dar una vuelta por el centro de Madrid y después de comer decidimos pasarnos por los cines de Princesa, para aprovechar y ver alguna en versión original. Al final ganó la opinión de mi chico y fuimos a ver la que él proponía: Mis tardes con Margueritte (La tête en friche), de Gérard Depardieu. Fue una acertadísima elección. Es tierna, humorística... Pasamos un buen rato y, sobre todo, salimos con una sonrisa en los labios. Es la historia de un hombre al que su madre nunca ha tratado con amor, sino todo lo contrario y que según él "no tiene muchas luces". Un día se encuentra con una anciana en un parque y a partir de ahí inician una bonita relación a través de la lectura de fragmentos de libros (por cierto: hay unos pasajes de "La peste" de Camus impresionantes).


Y ya para terminar, la última película, que vi ayer: Amador. Como era de esperar, Fernando León no me ha decepcionado. Es una película sosegada, dominada sobre todo por su protagonista, la peruana Magaly Solier, que hace un trabajo excepcional. En pleno verano madrileño, una inmigrante encuentra trabajo cuidando a un anciano; acaba de descubrir que está embarazada, pero aún no se lo ha dicho al padre. El problema llega cuando Amador, el anciano, fallece inesperadamente. Y ahí está el dilema moral: Marcela necesita el dinero así que oculta su muerte. Y a partir de ahí, el estilo propio de este director: ante una situación dramática, el humor, la ternura y la complicidad con los personajes. Me gustó muchísimo. Sí.

viernes, 8 de octubre de 2010
Mario Vargas Llosa
Está de moda. Ganar el Premio Nobel de Literatura es lo que tiene. Jejeje. 



miércoles, 6 de octubre de 2010
Descubriendo las bibliotecas juveniles



domingo, 3 de octubre de 2010
Meme
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Todo lo que tú quieras



sábado, 25 de septiembre de 2010
La cena de los idiotas

sábado, 18 de septiembre de 2010
Frederick Leighton y Klimt
¿Qué os parece? ¿No os transmite tranquilidad, sosiego? Fijaos en su postura, el color del vestido... ¿He dicho alguna vez que últimamente adoro el color anaranjado?
Debo reconocer que fue uno de los grandes descubrimientos del viaje, sobre todo porque nuestra intención al ir al palacio era ver "El beso" de G. Klimt. A mí la verdad es que este cuadro, pese a ser tan famoso, no me atrae mucho, aunque reconozco su originalidad.


domingo, 12 de septiembre de 2010
Algunas películas



lunes, 30 de agosto de 2010
Viena
En cuanto al Ayuntamiento, lo descubrimos el primer día por casualidad, cuando volvíamos hacia el hotel para descansar. Era una de las zonas con más ambiente nocturno, ya que habían instalado una pantalla gigante y en ella emitían un ciclo de cine musical en el que podías ver, dependiendo del día, desde un concierto de la filarmónica de Viena hasta una ópera pasando por jazz. ¡Y gratis! Además, había instalados una especie de chiringuitos donde podías probar todo tipo de comidas, cervezas y un montón de bebidas de frutas que tenían una pinta... tremenda!
Así que entre eso y los "apfelstrudel" de los cafés (unos cafés de principios del siglo XX preciosos, por cierto), me he encontrado con algún que otro kilo de más... Snif!!! Aunque supongo que no soy la única, porque... ¿por qué hay una báscula en cada paseo principal de Viena?

