sábado, 27 de noviembre de 2010

Vitoria-Gasteiz

Retomo los recuerdos de este verano y, si hace unas semanas hablé de Bilbao, esta vez le toca a Vitoria.
Fuimos justo después de la Semana Grande, por lo que la ciudad estaba extremadamente tranquila (cosa que agredecimos, por supuesto). Sólo hicimos allí una noche, pero fue suficiente para ver, al menos, la parte histórica de la ciudad: sus calles, plazas, la Catedral de Santa María, (donde, por cierto, puede verse una estatua de Ken Follet admirándola), múltiples iglesias y palacios...
No prentendo ser demasiado exhaustiva con lo que vi, entre otras cosas porque ahora mismo debería hacer un esfuerzo tremendo por recordar los nombres, así que estas son algunas de las cosas que me llamaron la atención:
1. Las escaleras mecánicas que unen la parte alta de la ciudad con la baja, en el Cantón de la Soledad.
2. La plaza de la Virgen Blanca.
3. Las esculturas (entre ellas un cocodrilo cuyas patas son pies humanos) en los jardines de la Catedral Nueva.
4. ¿Cómo olvidarlos? Los pintxos, por supuesto!






Detalles de la Catedral Nueva:

domingo, 21 de noviembre de 2010

Me aburre toda esta historia que se monta cada vez que hay un Barça-Madrid. Tanto, tantísimo, que cuando llega el día señalado no me apetece nada ver el partido. ¿Realmente merece la pena perder esos 90 minutos, más los días (o semanas) previos y posteriores? Tengo la sensación de que cualquier partido es más interesante que "el clásico". Y no es porque sea del Barça y viva en Madrid, sino por esta ceremonia mediática que lo único que hace es caldear los ánimos en uno y otro bando dejando de lado lo más importante: el placer de disfrutar con el fútbol simplemente por eso, porque es fútbol.

Este verano leí el libro de Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra. Es una reflexión sobre la industria del fútbol, además de un recorrido por la historia de este deporte. Aquí os dejo un fragmento, por si os interesa leerlo:

EL HINCHA

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y acude al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpentinas y el papel picado: la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, Glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias, maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: “Hoy juega mi club”. Más bien dice: “Hoy jugamos nosotros”. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria, qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota, otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. Es estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de ceniza después de la muerte del carnaval.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Leyendo la naturaleza

Hay veces en las que, no se sabe por qué, descubres que durante una temporada has leído varios libros con una temática parecida. Eso es lo que me ha pasado a mí estas últimas semanas: en mi bagaje literario ha irrumpido la naturaleza.


Todo empezó con Un viejo que leía novelas de amor, del chileno Luis Sepúlveda. (Si no lo conocéis, es altamente recomendable). Una novela corta donde se nos presenta la lucha del hombre frente al ¿salvaje? mundo animal. El protagonista, un anciano llamado Antonio José Bolivar Proaño, deberá enfrentarse a un tigre que está sembrando el pánico en el pueblo. ¿Dónde está realmente la "humanidad"? ¿En la tigrilla que se venga por la muerte de sus cachorros a manos de los cazadores o en los hombres que se creen amos y señores de la naturaleza?
Uno de los libros que más me ha emocionado, sin duda.

Movida por el deseo repentino de conocer más obras de este autor, cogí en la biblioteca otra de sus novelas cortas: "Mundo del fin del mundo". Está ambientada en la Tierra de Fuego y habla sobre las ballenas y la lucha por salvarlas de los cazadores furtivos. Aunque no tiene la calidad de la anterior, se dejó leer.

Después le tocó el turno a "La llamada de lo salvaje", de Jack London. En principio, no me hacía mucha ilusión leerlo, pero es uno de los libros que pusimos en el Departamento como lectura obligatoria para los alumnos de 2º de ESO y era cuestión de cumplir con la obligación. Nunca pensé que pudiera llegar a engancharme y me equivoqué, como tantas otras veces.

Es la historia de Buck, un perro que es un cruce entre un san bernardo y un collie que debe volver a comportarse como hiceron sus antepasados tras haberse acostumbrado, generación tras generación, a vivir acomodadamente entre los humanos. Un alegato a favor del instinto, que siempre está ahí, aunque pueda parecer que se ha perdido.

Y ahora he empezado a leer "Un zoológico en mi azotea", de Gerald Durrell. Por ahora me está gustando bastante. Es original y sencillo de leer.

¿Será el último libro que lea, por ahora, donde los animales y la naturaleza en general sean uno de sus personajes más importantes? Eso nunca se sabe.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Bilbao


Este verano estuve unos días recorriendo las tres ciudades del País Vasco. La única que ya conocía era San Sebastián, pero Vitoria y Bilbao estaban en tareas pendientes. Ahora ya entran en la lista de "tareas cumplidas".
Siempre había tenido la idea (y no logro recordar por qué) de que Bilbao era una ciudad "fea". Por eso, cuando preparé el itinerario del viaje, decidí que no pernoctaríamos allí y que simplemente la veríamos de paso. ¡Qué equivocada estaba! ¡Qué metedura de pata! Me prometí que tengo que volver para poder disfrutar la ciudad como se merece.
Así que, con el poco tiempo que había dispuesto, sólo pudimos ver los alrededores del Guggenheim. (No pudimos ver el casco viejo, lástima...).
El edificio me encantó: diferente, innovador... La primera imagen que tuve de él fue desde el coche; al dar una curva, miré y allí estaba: brillando con los rayos del sol (por cierto: vaya día más caluroso y soleado que tuvimos!)

En la entrada se encuentra "Puppy": un perro gigante (12 metros) hecho de flores que me pareció simpatiquísimo. Al parecer es obra de Jeff Koon. Allí es donde aprovechamos para hacer las fotos artísticas: "A ver, sí, un poco más a la izquierda, sube un poco más la mano... ¡Perfecto! Ya estás acariciando al perrito!".
En cuanto a la ría, desde el Museo hay un paseo amplio y lleno de árboles que lleva hasta la zona antigua. Es bastante agradable y, la verdad, sentí envidia por los que vivan allí. ¡¡Así da gusto pasear!! El paseo está plagado de edificios y puentes modernos que contrastan con algunos palacetes antiguos que, milagrosamente, parece que han sobrevivido a la remodelación urbanística.




En definitiva, que ahora que escribo esto, me doy aún más cuenta de que me quedan muchísimas cosas por ver allí, pero aún así me alegro de haber decidido pasar al menos unas horas y poder recordar ahora, mientras veo cómo anochece desde el salón de casa, ese rato tan maravilloso que vivimos en Bilbao.

domingo, 31 de octubre de 2010

Modern family

Últimamente nos hemos enganchado a esta serie: es lo más divertido que se puede ver en la televisión después de un duro lunes.
El argumento es, aparentemente, sencillo: son lo personajes los que se encargan, con sus complicados caracteres, de liarlo todo. Se trata de una familia compuesta por un padre y sus dos hijos, que a su vez tienen familia. Por eso, son tres las casas que nos abren sus puertas: la del padre con su nueva mujer, una colombiana despampanante y su hijo; la de la hija, con su extraño marido y tres hijos (cada cual más dispar, por supuesto) y la casa del hijo, que es gay y vive con su pareja y una bebé adoptada (simpatiquísima la niña, por cierto).
Una de las cosas que más me gusta es que los capítulos son independientes entre sí (después de haber seguido "Perdidos" necesitaba la tranquilidad de saber que puedo perderme algún capítulo). Pero son sobre todo las situaciones cómicas que se crean y que hacen que esboce una sonrisa (cuando no carcajada) las que me tienen, como he dicho antes, enganchada.


martes, 19 de octubre de 2010

Viena y la música

Retomo ahora, dos meses después, algunas de las impresiones de mi viaje a esta ciudad. Me gusta eso de recordar, cuando ha pasado un tiempo, alguno de los viajes y revivir de alguna manera esos bonitos días.

Que Viena es considerada la capital de la música no es ningún misterio: cuna de compositores famosos, lugar de celebración del famoso Concierto de Año Nuevo, hogar de los "niños cantores"... Así que en cuanto pones un pie allí, te encuentras con un sinfín de ofertas musicales.
Nosotros no fuimos a ninguna de ellas, más por pereza que por otra cosa. Lo cierto es que tras un día de turismo agotador no nos apetecía demasiado entrar a un concierto. Digamos que somos más de "exteriores". Así que nos conformamos con ver una grabación de uno de los conciertos de la Filarmónica en el cine de verano que habían puesto en el Ayuntamiento. Sé que no es lo mismo que verlo en directo, pero fue una buena experiencia.
Otra de las cosas que te hacen ver que la capital está hecha de música son las innumerables esculturas de compositores:
STRAUSS

BRAHMS


MOZART

Viena es, en resumidas cuentas, un paseo por la historia de la música.

martes, 12 de octubre de 2010

Objetivo cumplido

El último día del puente: mañana ya toca ir a currar. Snif! Para estos días me había propuesto, sobre todo, descansar, leer y también aprovechar para ver algunas películas que tenía pendientes. Y eso ha sido lo que he hecho, así que estoy muy satisfecha.

La primera fue Sunshine cleaning: una película original que se deja ver; no es una obra maestra pero me gustó. El argumento es sencillo: dos jóvenes hermanas a las que la vida no ha tratado demasiado bien deciden empezar un nuevo trabajo: se convierten en limpiadoras de escenas de crímenes. Su pasado, sus diferencias, sus problemas actuales..., serán entonces los verdaderos protagononistas. Una curiosidad: el padre de ambas es Alan Arkin, el abuelo de "Pequeña miss Sunshine".


El domingo fuimos a dar una vuelta por el centro de Madrid y después de comer decidimos pasarnos por los cines de Princesa, para aprovechar y ver alguna en versión original. Al final ganó la opinión de mi chico y fuimos a ver la que él proponía: Mis tardes con Margueritte (La tête en friche), de Gérard Depardieu. Fue una acertadísima elección. Es tierna, humorística... Pasamos un buen rato y, sobre todo, salimos con una sonrisa en los labios. Es la historia de un hombre al que su madre nunca ha tratado con amor, sino todo lo contrario y que según él "no tiene muchas luces". Un día se encuentra con una anciana en un parque y a partir de ahí inician una bonita relación a través de la lectura de fragmentos de libros (por cierto: hay unos pasajes de "La peste" de Camus impresionantes).



En la taquilla nos dieron unos códigos para una página web que no conocía: http://www.filmin.es/ al parecer se pueden ver bastantes películas (de esas que desafortunadamente no llegan a los cines comerciales y que tantas veces nos perdemos) on line y, por lo que se ve, por menos de 3 euros. Nuestros códigos eran para It's all about love y Dear Wendy. Sólo hemos visto la primera y debo decir que no me gustó demasiado. Demasiada ciencia ficción, tal vez. Cuenta con grandes actores (Joaquin Phoenix, Sean Penn...) pero no me convence, aunque tampoco está de más haber visto algo diferente: un mundo que se destruye, personas que mueren por falta de amor y cuyos cadáveres están esparcidos por todo Nueva York, una historia de amor que parecía rota y que no lo está... Tal vez esta tade veamos "Dear Wendy", a ver qué tal.


Y ya para terminar, la última película, que vi ayer: Amador. Como era de esperar, Fernando León no me ha decepcionado. Es una película sosegada, dominada sobre todo por su protagonista, la peruana Magaly Solier, que hace un trabajo excepcional. En pleno verano madrileño, una inmigrante encuentra trabajo cuidando a un anciano; acaba de descubrir que está embarazada, pero aún no se lo ha dicho al padre. El problema llega cuando Amador, el anciano, fallece inesperadamente. Y ahí está el dilema moral: Marcela necesita el dinero así que oculta su muerte. Y a partir de ahí, el estilo propio de este director: ante una situación dramática, el humor, la ternura y la complicidad con los personajes. Me gustó muchísimo. Sí.

viernes, 8 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa

Está de moda. Ganar el Premio Nobel de Literatura es lo que tiene. Jejeje.

Ahora que se habla tanto de su vida y también, claro está, de su obra, he estado pensando en lo que he leído de él durante estos años:

Lo conocí en el año 1996. Y lo recuerdo así de bien porque fue en una Feria del Libro de Madrid y me veo como si fuese ayer hojeando sus libros en la caseta donde firmaba, sin atreverme a levantar la cabeza por si me encontraba con su mirada. ¡Anda que no se rieron mis padres con el mal rato que pasé cuando me preguntó mi nombre para dedicármelo! Ese libro fue "La ciudad y los perros" y reconozco que por aquel entonces no lo entedí demasiado bien y me pareció extremadamente violento (tenía 16 años, no es para menos). Años más tarde, en la Facultad, volví a leerlo y aunque me siguió pareciendo cruel, me gustó mucho más.

Después llegó el turno de "Los cachorros", un relato publicado junto con "Los jefes" y que sigue una línea parecida al anterior comentado: un ambiente opresivo, un grupo de chicos jóvenes...

Años más tarde me divertí leyendo "Pantaleón y las visitadoras", me gustó muchísimo. También hace tiempo de esto y no sé qué pasaría si lo volviera a leer, pero el recuerdo que tengo es bastante bueno. Sé que hicieron una película, pero no la he visto, así que no puedo opinar.


Y por último, una novela de dictador, "La fiesta del Chivo", sobre la figura del dominicano Leónidas Trujillo y que por lo que se ve también tiene película. La leí nada más publicarla; recuerdo que iba a todas partes cargada con ella: a la facultad, al trabajo que tenía los fines de semana... A pesar de su extensión la fulminé rápidamente.


En general, teniendo en cuenta que sólo conozco de primera mano cuatro de sus obras, puedo decir que su escritura me gusta (sobre todo los títulos más recientes) y puede que ahora que las librerías y bibliotecas se llenarán de sus obras, me aventure con alguna más. ¿Alguna recomendación?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Descubriendo las bibliotecas juveniles

Hace unos meses me dejé caer por la biblioteca infantil/juvenil de mi barrio. A partir de entonces he vuelto más de una vez. Es acogedora y tiene bastante movimiento: los días que he estado allí no paraban de entrar y salir niños cargados de libros. Es más, cotilleando por las estanterías me encontré con un montón de libros en árabe y chino. Bonita iniciativa, no?
El primer día que fui me encontré con "La evolución de Calpurnia Tate", de la que algunos de vosotros habiais hablado y que por supuesto cogí rápidamente.
Los días siguientes me dediqué a los cómics y novelas gráficas; así descubrí a "Bone", "Croc Croc en la escuela de esqueletitos" y "Eclipse en Malasaña".

"Bone", de Jeff Smith, nos ha gustado a toda la familia. Aún me quedan algunos títulos de la saga que en breve leeré. Existe desde 1991 así que supongo que no es ningún descubrimiento, pero teniendo en cuenta que no soy muy aficionada a los cómics, yo lo considero una gran proeza. ¿Lo mejor? Las mostrorratas. Son tan tan divertidas...!!

"Croc Croc" es de Stéphane Levallois y aborda el tema de la marginación que sufre un esqueletito "diferente" a los demás. Muy tierno. Me encantó.


Y en cuanto al último, "Eclipse en Malasaña. Una zarzuela negra" de Jack Mircala, lo encontré en la sección de novedades. Es un libro poético y con unas ilustraciones originales, la verdad.

En definitiva: he descubierto una nueva forma de literatura que para mí era casi desconocida.

domingo, 3 de octubre de 2010

Meme

El domingo acaba con una sorpresa: Alma máter me ha invitado a responder a unas preguntillas en un meme. Así que, como no tenía muy claro cual iba a ser la siguiente entrada, voy a seguirlo:
1. ¿Te llevas bien con tu suegra? No tengo, así que pasamos a la siguiente pregunta.
2. ¿Cuál es tu reto? Conseguir que los que me rodean estén bien. Es algo complicado, pero me encantaría que pudiese ser así siempre.
3. ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería? Ufff!! Teniendo en cuenta que trabajo para la Comunidad de Madrid... Mejor no entrar en política.
4. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo? Dependería de la mentira, pero así, a bote pronto, lo que más me pediría el cuerpo sería decir adiós.
5. Si se quema la casa y sólo puedes salvar una cosa, ¿qué salvas? Está mal considerarlo "cosa", pero lo primero sería mi perro, claro. Si no aceptamos al perro "como animal acuático", creo que el móvil.
6. Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces? Salir pitando; no sería la primera vez.
7. Ves el vaso medio lleno o medio vacío? Mi tendencia natural es verlo medio vacío, pero hay veces que consigo verlo medio lleno.
8. Te encuentras con una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides? Salud para los míos y la certeza de que nada va a cambiar. No necesito un tercero: con saber que las cosas no irían a peor me conformo.
9. ¿Qué te llevó a escribir un blog? Las ganas de comunicarme.
10. Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías? Dactilozamarat
11.¿Querrías cambiar algo de tu pasado? Sí, claro, siempre hay cosas que se podrían cambiar aunque los errores son también parte de la vida.
12. ¿Cual es tu sueño? La felicidad.
13. ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho? Los bailes del colegio en la fiesta de Navidad. ¡¡Qué horror!!
14. Si tuvieras la ocasión de ser invisible por un día ¿qué harías? Colarme en casa de algunos escritores, cotillear sus librerías, sus escritos... Ser la primera en leer lo que está escribiendo en ese momento.
Al parecer debo añadir una pregunta de cosecha propia, así que ahí va: 15. ¿Cuál es la última película en la que has llorado?

Y ahora es el momento de pasar el turno a 8 nominados, que son: momentoparapensar, Manrique, Carol, Malvi, Ainhoa, Sonia, Willy y Troyana.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Todo lo que tú quieras


Juan Diego Botto y la niña Lucía Fernández hacen un trabajo sensacional. ¿Cómo puede una niña tan pequeña actuar así de bien? ¿Cómo lo hiceron para que la escena de la muerte de su madre fuese tan auténtica y estremecedora?


Juan Diego Botto representa el papel de un abogado, casado y con una hija, Lucía Fernández. Un día, su mujer (Ana Risueño) fallece inesperadamente (he ahí la escena tan terrible antes mencionada) y es entonces cuando comienza el problema: la niña,traumatizada por el cambio tan radical, le pide a su padre que sea su mamá, por lo que no tardará en complacerla. Los problemas derivados de esta situación en el colegio, en la familia y en su círculo de amigos no se harán esperar.
Y ese es la historia, a grandes rasgos. El resto corre a cargo de la maravillosa interpretación de los protagonistas y a la sensibilidad con la que están llevadas las escenas. Una película bonita, en definitiva, que aborda además la intolerancia hacia el tema homosexual y el travestismo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La cena de los idiotas


Ayer fui a ver esta obra de teatro en el Infanta Isabel de Madrid. Me lo pasé en grande. Había visto la película (Francis Veber) este verano, por lo que la tenía reciente, pero ésta me ha gustado, si cabe, mucho más. Muchos de los guiños han sido españolizados y claro, escuchar el famoso mensaje de Francisco Piñón en su contestador con una música "a la española" no tiene precio, por no hablar del pique Real Madrid-Barça que existe entre Piñón y el inspector de Hacienda.
Los actores son Josema Yuste, Félix Álvarez y Agustín Jiménez en el papel del idiota invitado (un 10 para éste último sin desmerecer a los demás, claro). Me han gustado ellos, la adaptación (como ya he dicho antes) y el montaje (el escenario está organizado de tal forma que veías las sombras de los personajes mientras estaban en las otras habitaciones de la casa)
La verdad es que pasamos un rato divertidísimo y, algo importante: para todos los públicos. Fuimos con un niño de 10 años que disfrutó de lo lindo viendo por primera vez una obra "para mayores".

sábado, 18 de septiembre de 2010

Frederick Leighton y Klimt

¿Qué os parece? ¿No os transmite tranquilidad, sosiego? Fijaos en su postura, el color del vestido... ¿He dicho alguna vez que últimamente adoro el color anaranjado?

Se titula Flaming June y fue pintado por el británico Frederick Leighton en 1895. Está en el Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico pero, por suerte, me encontré con él en una exposición temporal en los palacios Belvedere de Viena.

He estado viendo por Internet otras de sus obras y no están mal, como ésta ("El pescador y la sirena") aunque sigo quedándome con la primera.

Debo reconocer que fue uno de los grandes descubrimientos del viaje, sobre todo porque nuestra intención al ir al palacio era ver "El beso" de G. Klimt. A mí la verdad es que este cuadro, pese a ser tan famoso, no me atrae mucho, aunque reconozco su originalidad.




Sin embargo, en la tienda del museo me esperaba otra de las sorpresas. Me gusta ver las postales que tienen en los museos después de haber visto los cuadros en persona, porque así hago como una especie de repaso mental de lo que visto. Además, normalmente siempre vamos buscando una en concreto para llevarnos a casa (y ahora hablo en plural porque a mi chico y a mí siempre se nos antoja una...). El caso es que me tope con otra obra de Klimt que no conocía y que desafortunadamente no he visto al natural porque se encuentra en Roma (¡Ooops!Qué fallo, deberíamos haber ido a verla allí el año pasado). Se titula "Las tres edades de la mujer" ("Die drei Lebensalter") y me hice con un marcapáginas precioso (eso sí, sin la figura de la anciana por cuestión de marketing, supongo) por si no puedo volver a Roma a verlo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Algunas películas

En las dos últimas semanas parece que he tenido algo más de tiempo y eso me ha permitido ver algunas de las películas que tenía en tareas pendientes.

La primera de ellas fue Origen. En principio no me gustan este tipo de películas (creo que ya he dicho alguna vez que prefiero las realistas, las que retratan la vida cotidiana) pero ésta no está mal. Una vez dentro de la historia tiene su intriga, la verdad.


También fui a ver Conocerás al hombre de tus sueños. Esta es otra cosa: divertida, con su punto crítico... Me encantó el personaje que tiene Gemma Jones (Helena): una mujer mayor a la que su marido ha abandonado porque se niega a envejecer y que sólo puede encontrar la felicidad acudiendo a videntes. Los demás personajes tampoco tienen desperdicio, por supuesto. Muy muy recomendable ver. Merece la pena.


Otra de las películas es Un ciudadano ejemplar. Acción y carnicerías varias: un hombre que ha perdido a su mujer y a su hija a manos de unos desalmados, viendo que su abogado se preocupa más de negociar que de buscar la justicia, decide vengarse de todos los que han estado implicados en el caso. Acción, pura y dura. No tiene mucho más que comentar.



Y para el final dejo la española, Lope. Me ha gustado, sí. Alberto Ammann vuelve a triunfar, igual que en Celda 211. La película está plagada de versos de Lope y como estudio de la época está bastante bien. Una historia de amor, en definitiva, pero enmarcada a finales del siglo XVI.

lunes, 30 de agosto de 2010

Viena

Llevo unos días pensando cómo escribir la entrada sobre Viena y al final me pongo a escribirla sin tener muy claro qué es lo que quiero contar. Demasiadas cosas, supongo.
Ante todo, lo primero que debo admitir es que la ciudad me ha encantado, a pesar de que algunos de sus edificios son demasiado majestuosos para mi gusto (prefiero las ciudades más "modestas", por así decirlo).
Creo que aprovechamos bien los cuatro días que estuvimos, aunque quedaron algunas cosillas en el tintero, como por ejemplo ir a algún pueblecito de los alrededores. También pensamos en ir en barco hasta Bratislava, pues al parecer sólo se tarda alrededor de una hora y media por el Danubio, pero al final no nos animamos: nos gustó tanto recorrer la ciudad a pie o en tranvía que decidimos descubrir Viena al máximo y dejar esa excursión a Eslovaquia para otra ocasión.

¿Lo peor? Pues un error de cálculo: no se me pasó por la cabeza que U2 está de gira por Europa y allí nos encontramos con que aún quedaban entradas para el día 30. Nosotros volvíamos el 29, así que perdimos la oportunidad de verlos este año, pues a los conciertos de España no podemos ir por el curro.

¿Lo que más nos gustó? Sin duda, el Danubio y el edificio del Ayuntamiento:


El Danubio a su paso por Viena ha sido dividido en tres partes, para evitar las tremendas crecidas: el Danubio en sí, en Nuevo Danubio (regulado por presas) y el Alto Danubio. El primero de ellos tiene una anchura de 300 metros y entre éste y el Nuevo Danubio hay una isla alargada con pistas para pasear, montar en bici, patinar... Lo que es un lujazo, vamos.
En la zona del Alto Danubio es donde están las playas. No fuimos a bañarnos pero sí dimos una vueltecita por allí para ver el ambiente: playero total y sin la incomodidad de la arena!! Eso sí, no sé si de haber llevado bañador me hubiera metido, porque eso del barro al salir...


En cuanto al Ayuntamiento, lo descubrimos el primer día por casualidad, cuando volvíamos hacia el hotel para descansar. Era una de las zonas con más ambiente nocturno, ya que habían instalado una pantalla gigante y en ella emitían un ciclo de cine musical en el que podías ver, dependiendo del día, desde un concierto de la filarmónica de Viena hasta una ópera pasando por jazz. ¡Y gratis! Además, había instalados una especie de chiringuitos donde podías probar todo tipo de comidas, cervezas y un montón de bebidas de frutas que tenían una pinta... tremenda!



Así que entre eso y los "apfelstrudel" de los cafés (unos cafés de principios del siglo XX preciosos, por cierto), me he encontrado con algún que otro kilo de más... Snif!!! Aunque supongo que no soy la única, porque... ¿por qué hay una báscula en cada paseo principal de Viena?